Con pena y temor miles de indocumentados viven el Día del Padre

La celebración del Día del Padre este próximo domingo es un motivo de alegría para muchos, aunque hay miles de indocumentados que lo vivirán con pena por no poder estar con sus hijos o por el temor de ser deportados.Por este motivo, apoyados por organizaciones proinmigrantes y activistas comunitarios, indocumentados de todo el país piden al Gobierno de Barack Obama que intensifique los esfuerzos para proteger a los jefes de familia y evitar que vivan separados de sus hijos.“Hay actividades alrededor de todo el país pidiendo un alto a las deportaciones y un alivio migratorio urgente para todos los padres que están dejando desprotegidos a sus hijos por falta de una legalización”, dijo Pablo Alvarado, director de la Red Nacional de Jornaleros (NDLON).Rodrigo Terrones, jornalero mexicano de 42 años, vive en carne propia el miedo a ser deportado y tener que dejar a su hija de 12 años, quién nació con síndrome de Down.“Yo soy el único sustento de ella. La mamá no trabaja porque se dedica a cuidarla, así que si yo no estoy ¿Quién la va a mantener?”, se preguntó.Pero esa no es la única angustia de este indocumentado. En Morelos dejó a su hija mayor, de 21 años. La última vez que el jornalero vio a la joven fue para la celebración de sus 15 años, cuando se arriesgó a viajar a su tierra natal y se expuso a regresar nuevamente a Estados Unidos.“Ella me dice que quiere más a su abuelo que a mí, que a mi papá lo considera como su papá; yo la entiendo porque conmigo no ha compartido mucho tiempo”, dijo con la voz entrecortada.Según Alvarado, detrás de la mayoría de jornaleros existe la historia de un padre frustrado que está separado de sus hijos por culpa de las leyes migratorias.Después de 25 años, el guatemalteco Sergio Gómez dice que ya perdió la esperanzade recuperar el tiempo perdido con sus siete hijos.“Ya cada uno hizo su vida, se casaron, tuvieron hijos y nos hablamos por teléfono, pero ya no es como antes”, lamentó.Mientras muchos padres quisieran ir a pasar el Día del Padre con sus hijos a sus países de origen, otros quieren regresar con ellos a Estados Unidos.Es el caso del pastor hondureño Max Villatoro, de la Iglesia Menonita Torre Fuerte de Iowa City (Iowa), quién fue deportado hace tres meses y este domingo será la primera vez que pase este festejo lejos de su esposa y sus cuatro hijos.La organización Americans Voice organizó el jueves una teleconferencia para reunir en una conversación al inmigrante deportado con su familia.“Todos los días salen casos; en todas las comunidades hay un padre en peligro o que quiere regresar a su hogar”, advirtió Alvarado.En San Diego (California), el mexicano Enrique Cervantes logró que Inmigración le permitiera regresar al país luego de ser deportado, gracias a lo cual el migrante pasará junto a sus cinco hijos el Día del Padre.Sin embargo, la sombra de una nueva separación persiste, pues Cervantes tiene que convencer a un juez de inmigración que sus hijos experimentarán un dolor irreparable si deja su hogar.En el año fiscal 2014 (del 1 de octubre de 2013 al 30 de septiembre de 2014), 315,943 fueron deportados.Pese a que los números se redujeron en relación a 2013, las expulsiones siguen sumando miles de padres que anhelaban inscribirse en la Acción Diferida para la Responsabilidad de los Padres (DAPA), bloqueada por una decisión judicial y que busca amparar a los padres de ciudadanos estadounidenses o con residencia permanente.“Debemos presionar a la corte para que entienda que están destruyendo familias enteras al seguir frenando la implementación de DACA (Acción Diferida) y DAPA”, indicó Francisco Moreno, vocero de del grupo COFEM L.A.Pese a ser indocumentados y vivir con el temor a una deportación, estos jornaleros dicen que todo el esfuerzo y el sacrificio valió la pena por sus hijos.“Este Día del Padre no lo voy a celebrar porque me llamaron a trabajar, pero es una buena forma de pasarlo porque lo estoy haciéndolo por mi familia”, aseguró Terrones.

fuente:laopinion.com

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