Curtis Carroll, el asesino que enseña a invertir exitosamente en Wall Street desde la cárcel

Curtis Carroll tiene 37 años. Es un asesino y está recluido en la cárcel de San Quintín, Estados Unidos.

También es uno de los asesores financieros independientes más nombrados en este momento. Su éxito es tal que dentro y fuera de prisión se le conoce por su apodo: “Wall Street”.

En la actualidad enseña a sus compañeros de prisión a invertir en la bolsa de valores, y una de las cosas que más le gusta de su afición es que es legal.

“No podía creer que todo el mundo pudiera tener acceso a este tipo de dinero. Todos deberían hacerlo. ¡Y lo mejor es que es legal!”, grita a su audiencia que lo mira entre asombrada y escéptica.

Pero, de ¿dónde surgió este nuevo gurú de las finanzas personales que duerme en una celda de cemento? ¿Qué tan buen asesor es “Wall Street” o, como lo llaman los custodios: “el oráculo de San Quintín”?

Autodidacta

Curtis Carroll
Curtis ingresó al sistema penitenciario a los 17 años. No sabía leer ni escribir.

Una reseña de la agencia NPR cuenta que Curtis pasó la mayor parte de su juventud deambulando por las calles de Oakland, durmiendo en albergues o iglesias.

Sus padres eran adictos al crack, por lo que él pasaba los días junto a su hermano con la actitud de quien no espera nada de la vida. Terminó ingresando a una pandilla criminal que robaba monedas de las máquinas de juego en locales de diversión.

Luego, la fatalidad tocó la puerta. Junto a dos compañeros intentaron romper una máquina de juego y se desencadenó un confuso incidente donde hubo disparos y una persona muerta.

La policía dijo que había sido un robo frustrado y Curtis fue acusado de ser al autor de los disparos. Un jurado lo declaró culpable de asesinato a los 17 años de edad, condenándolo a una pena de por vida por homicidio en primer grado e intento de robo.

Cabe destacar que hasta este punto Curtis no sabía leer.

Ya en prisión, Curtis y su compañero de celda –quien solía leerle el periódico- cayeron por error en la sección financiera. Uno de los presidiarios le preguntó si sabía jugar a la bolsa de valores.

Entrada de la prisión de San Quintín
La prisión de San Quintín es reconocida por tener uno de los programas educativos más consolidados en el sistema penitenciario estadounidense.

“Nunca había escuchado esa expresión antes. Me dijo que de ahí era de donde los “blancos” obtenían dinero. Y dije: guau, aquí como que hay algo para mí”, cuenta Curtis.

Aprendió a leer viendo los envoltorios de los caramelos y las etiquetas de la ropa. Luego comenzó a leer las noticias de la bolsa.

Eso coincidió con que lo transfirieran a San Quintín, una de las prisiones con programas educacionales más consolidados del sistema penitenciario estadounidense, lo cual le abrió otros horizontes.

Al principio invirtió sumas muy pequeñas, de centavos de dólar. Y luego realmente empezó a buscar obsesivamente su camino en el laberinto de las bolsa, hasta descifrarlo a su modo, con su método.

El método de Curtis

Curtis Carroll
“Los inversionistas siguen a los líderes. Yo voy donde va el dinero”, explica Carroll.

Lo primero que Curtis advierte es que 70% de lo que ocurre en la bolsa de valores depende de la psicología.

Según él, al ver las noticias uno identifica quién está en problemas, quién se endeuda; cuál presidente de empresa asciende, se casa o se divorcia; quién obtiene un contrato importante en un país remoto.

Y como si se tratara de una telenovela latinoamericana, aprendes a anticiparse a lo que va a ocurrir en el siguiente episodio. La idea es encontrar la oportunidad para invertir, comenta Curtis, porque la gente entra en pánico por razones estúpidas.

Por ejemplo, explica Curtis, si Bill Gates muere en un accidente de avión, habrá mucha gente vendiendo acciones de Microsoft, aunque Gates no haya estado involucrado en el funcionamiento de la compañía desde hace años.

Esa es la oportunidad de comprar barato.

Operador de Wall Street
Para el “oráculo de San Quintín”, el 70% de lo que ocurre en la bolsa de valores depende de la psicología.

En otro ejemplo de las decisiones de Carroll se aprecia su filosofía más claramente: en diciembre de 2012 seleccionó acciones de Bank of America, Zynga y Facebook.

Las tres acciones tenían algo en común: los medios habían publicado noticias negativas. Según MarketWacht, un año y medio después, esas acciones han subido 47%, 20% y 134% respectivamente.

“Los inversionistas siguen a los líderes. Yo voy donde va el dinero”, sentencia Carroll en una entrevista concedida a la página Outsider Club.

Con esos criterios establecidos, Curtis presenta su metodología, o mejor dicho, su versión de estrategias existentes.

“Todo el que ha hecho dinero en el mundo ha logrado dominar cuatro pasos simples: ahorrar, controlar sus gastos, endeudarse prudentemente y diversificarse”, explica a NPR. Esto es:

  • Ahorrar para tener un lugar propio y un fondo de emergencia.
  • Controlar los gastos para no tener deudas más grandes cada mes.
  • Endeudarse de manera que no pidas prestado lo que no puedas pagar.
  • Diversifica tus propiedades o activos.
Reunion de prisioneros con Curtis Carroll
Los jueves en la noche Carroll y un grupo de voluntarios se reúne con los prisioneros para enseñarles conceptos básicos de finanzas.

Y como si fuera un servicio comunitario, Curtis trabaja junto a un grupo de voluntarios con los presidiarios todos los jueves en la noche sobre estos conceptos, a fin de que puedan hacer algo con el dinero que tengan o que sus familias dispongan.

“Siempre les digo que no les estoy enseñando un plan infalible. Solo les estoy enseñando a planificar”, aclara Curtis. Por lo que si pierden dinero, no es razón para retornar a lo que eran antes, y volver al crimen o al consumo de drogas o alcohol.

En ese sentido, analistas financieros como Alex McAdams consultados por MarketWacht, de la página web NerdWallet, aconsejan prudencia y buscar una segunda opinión con asesores debidamente regulados por las autoridades, porque las recomendaciones de Curtis pueden sonar riesgosas, sobre todo para quienes no poseen muchos fondos para jugar.

Luego de cada sesión Carroll le pone tarea a los reclusos: preguntarle a sus familias cuáles son los planes financieros a largo plazo, para luego evaluar cómo ayudarlos.

Tom De Martini, un agente de seguros que hace trabajo de voluntario en la prisión y ayuda a Curtis, comenta a MarketWacht que en las sesiones “escuchas cosas que lees y ves a diario, pero cuando ves que está pasando en prisión entiendes que es algo muy impresionante”.

Invertir desde la cárcel

Curtis no tiene acceso a internet. De modo que le toca llamar a su familia y preguntar por los precios de las acciones, para entonces decirles qué deben comprar o vender.

Warren Buffett
El magnate estadounidense Warren Buffett es uno de los ídolos de Curtis. De él ha aprendido lecciones sobre la bolsa.

“Estoy en prisión, pero estoy en el mismo territorio que Warren Buffett como inversionista. Puedo escoger las mismas compañías para invertir. Claro, no puedo comprar el mismo número de acciones que él, pero técnicamente somos lo mismo”, dice.

Su fama, reporta NPR, sobresale los muros de San Quintín. Y un grupo de una comunidad local ha comenzado a buscar sus consejos financieros y a aprender de sus estrategias, lo cual ha traído un sentimiento sanador para “Wall Street”.

“Después de todo, el objetivo es tener dinero para dárselo a la comunidad. Cuando leo que Bill Gates o Warren Buffett donan 90% de sus ganancias pienso: ¿no es lo que estoy haciendo una manera de ayudar a lo que yo destruí?”.

Curtis puede tener una revisión de su sentencia en el 2043, o incluso antes según su conducta en prisión. Quizás entonces podamos ver más del “Oráculo de San Quintín”.

fuente;bbcmundo.com

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