¿El dinero? Mejor en el banco

El dinero en la cartera o debajo del colchón, el cobro del cheque de la semana de trabajo en una oficina de check-cashing, la tarjeta de prepago y cuando hay necesidad de una cantidad relativamente elevada se acude a los llamados payday loans o a la casa de empeños y no al crédito de la tarjeta.

Estas son algunas de las cosas que hace aproximadamente el 17.9% de los latinos cuando tienen que gestionar pagos y dinero ya que no tienen cuentas en los bancos. Además, el 28.5% de esta comunidad también acude a estos servicios porque aunque tienen cuentas en entidades, apenas las usan. Los porcentajes, que figuran en el último informe del FDIC (Fondo de Garantía de Depósitos), son elevados y están por encima de la media nacional aunque la situación ha mejorado con respecto a hace tres años. Solo los afroamericanos tienen peores ratios.

Estar al margen de la banca complica y puede encarecer mucho la vida a medio y largo plazo. Según una reciente presentación sobre el tema de AARP, tener una cuenta es importante para ahorrar, construir una historia crediticia, tomar prestado de forma segura y a largo plazo, cobrar cheques sin cargo y evitar llevar mucho dinero encima, entre otras razones. Es algo que evita disgustos cuando hay robos o que se pierda todo lo que uno tiene cuando hay un accidente doméstico como un incendio.

Los servicios financieros alternativos pueden terminar siendo muy caros porque un check casher puede cobrar entre un 2% y un 5% para hacer efectivo un cheque y hay que pagar comisiones en las órdenes de dinero por no hablar de los préstamos de corto plazo que en algunos estados como el de Nueva York están prohibidos por las leyes que regulan la usura. Estos préstamos, conocidos como payday loans suelen llevar a los clientes a una espiral de deuda dificil de eliminar, según han confirmado los estudios de la Oficina de Portección al Consumidor Financiero (CFPB, en sus siglas en inglés).

Sin cuentas en los bancos, las familias no tienen acceso a un crédito que les permita crear patrimonio, es decir, comprar una casa o un coche. Tampoco ayuda en caso de que los hijos quieran ir a la Universidad y se necesite liquidez. Y sin patrimonio, es mucho más difícil avanzar económicamente y salir de la situación económica en la que se esté.  Adicionalmente, sin tarjetas de crédito cualquier emergencia de dinero puede convertirse en un drama y eso es algo a tener en cuenta en unos momentos en los que muchas personas admiten que no tendrían capacidad para hacer frente a un pago inesperado de apenas unos cientos de dólares.

La historia crediticia es crítica también para tener contratos como el de alquiler porque muchos propietarios confían en este informe para saber si la persona a la que hacen el alquiler es de confiar.

Pese a los inconvenientes, y según la encuesta del FDIC la mayor parte de la gente que no tiene cuenta en un banco lo hace porque dice que no tiene dinero suficiente, no confía en la banca, porque tienen la idea de que las comisiones bancarias son muy elevadas e impredecibles o simplemente no saben gestionar los productos que se les ofrecen o las posibilidades que tienen.

Las comisiones de la banca pueden asustar a muchas familias de bajos ingresos que tienen que mantener un mínimo de dinero en una cuenta, pueden enfrentarse a cargos por devoluciones de cheques o por sobregiros inesperados. Además hay productos, como pequeños préstamos, que no tienen cabida en la banca convencional.

La FDIC y la CFPB, asumen la crítica de los costos y el problema de que hay muchas operaciones que no se proveen por estas entidades. Por ello están animando varios cambios en la banca para que esta no sea tan gravosa para las personas de bajos ingresos. Entre otras cosas el sobregiro es algo que se puede anular por parte del cliente y eliminar su elevado costo, una razón más para sacar el dinero de debajo del colchón y depositarlo en un banco o credit union.

fuente:eldiariony.com

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