Indocumentados pueden obtener licencias profesionales en California

Los inmigrantes indocumentados en California ya están obteniendo licencias profesionales bajo una nueva legislación que pretende integrarlos al mundo laboral y generar más ingresos tributarios.

Independientemente de su estatus migratorio, los residentes del estado pueden tramitar un permiso para ejercer como médico, dentista, enfermero, farmacéutico, agente de bienes raíces, cosmetólogo, jardinero, guardia de seguridad, barbero, estilista y varios otros oficios.

“Le da la oportunidad a los miembros de nuestra comunidad que estén interesados en obtener permiso para una carrera mientras trabajan”, explicó María Teresa Villareal, directora de la academia Cosmética de Downey, donde decenas de inmigrantes se preparan para ser barberos y peluqueros.

El jueves, seis años después de cortar el cabello “a escondidas”, Alberta García recibió una licencia emitida por la Junta estatal de Barbería y Cosmetología.

Al día siguiente fue al local donde labora con la frente en alto. “Me sentí bien, trabajé a gusto todo el día”, contó.

García, de 35 años y originaria de Morelos, ya estaba acostumbrada a sólo trabajar por las tardes y al pendiente de salir huyendo del local cuando llegaran los inspectores.

“Si trabajamos desde la mañana corremos el riesgo de recibir una multa de $1,200 y aparte al dueño de la barbería le cobran otros mil dólares. ¿Quién paga todo eso? Nosotros, porque nos están dando la oportunidad de trabajar”, comentó.

Esta industria también explota a los indocumentados, explica García. Por ejemplo, éstos sólo reciben el 50% de la tarifa por corte de cabello (los que tienen licencia obtienen el 70%) y los establecimientos les exigen trabajar menos o en cuartos separados para evadir a los inspectores.

“Es frustrante estar en un lugar aparte, pero así es como se trabaja en esto”, indicó García.

La paradoja de Raúl Juárez es tener una peluquería en Tujunga y contar ya doce años de experiencia en esta “pasión” que le heredó su padre, pero tener que esconderse de las autoridades porque ser indocumentado le ha negado portar una licencia de barbero.

“Muchas veces tenemos que salir corriendo o dejar al cliente a medias para que no nos multen”, dijo.

El nativo de Puebla ha pagado dos multas, pero confía en dejar pronto esa oscura época profesional. La próxima semana podría recibir un permiso estatal que tramitó a través de la academia Cosmética.

“Es muy difícil estar sin licencia porque te falta la confianza en ti mismo porque vienen los clientes y te dicen ‘¿tienes licencia?’ y no sabes ni qué contestar, porque no tienes algo que te respalde”, dijo.

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La academia Cosmética ofrece asistencia a sus alumnos durante todo el proceso para obtener una licencia. Ya que el programa exige que los estudiantes laboren con un empleador o colega certificado, la escuela se vale de distintos acuerdos laborales que les permite aprender mientras se recibe un sueldo.

“Para quien tiene un ITIN [el número de contribuyente que otorgar el gobierno federal a quienes no tienen un número de seguro social] hay un empleador que te da la oportunidad”, indicó Villareal.

La directora de Cosmética aplaude que gracias a dicha iniciativa los indocumentados están demostrando su contribución a la economía del país. “Lo más fabuloso es que tenemos estudiantes con su propio negocio que están dando trabajo a ciudadanos, están creando empleos en la comunidad”.

27 años de experiencia y sin permiso

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Los indocumentados suelen ser expertos en sus oficios, porque los conservan durante varios años ante la falta de oportunidades, pero suelen carecen de certificación por su estatus migratorio.

Es el caso de Fernando Ruiz, un inmigrante que lleva 27 años cortando cabellos y afeitando barbas, pero según el gobierno de California él no está capacitado para ello. Algo similar a los que llevan varios años manejando en las calles del Estado Dorado, pero aún no tienen una licencia.

Ruiz apenas lleva seis meses con una licencia temporal, que obtuvo por medio de una academia, y espera pronto tener la definitiva para ejercer su oficio sin problemas.

“Ha sido difícil porque hemos andado de barbería en barbería”, dice.

Una nueva ley a favor de los inmigrantes

California es líder nacional en el esfuerzo por integrar a los indocumentados a la sociedad.

Aquí ya les extienden licencias de manejo y becas universitarias, y se les protege de la deportación a los que sólo cometieron delitos menores.

Ahora, el estado les ha abierto las puertas en 40 carreras y oficios.

Esto último a través de la ley SB 1159, del senador Ricardo Lara, permite que a través de una capacitación certificada y sólo presentando el ITIN (el número individual de identificación de contribuyente, que otorgar el gobierno federal a individuos que no pueden obtener un número de seguro social) se reciba una de 40 licencias laborales.

Con ello, los californianos, independientemente de su estatus migratorio, pueden tramitar una licencia para ejercer como médico, dentista, enfermero, farmacéutico, agente de bienes raíces, cosmetólogo, jardinero, psicólogo, guardia de seguridad, barbero, estilista, etcétera.

Esta legislación amplió otra ley de 2013 avalada por la Suprema Corte de Justicia y que permite que personas calificadas obtengan un permiso para ejercer la abogacía.

“Se trata de hacer lo correcto por las personas que han estudiado, sacrificado y dominan sus profesiones, pero son incapaces de practicar su oficio debido a su estatus migratorio”, dijo Lara, cuyos padres estuvieron en cierto momento ilegalmente en este país.

“Nuestro estado es más fuerte cuando calificamos a los trabajadores altamente capacitados y que contribuyen con sus talentos e impuestos al avance de nuestra economía”, agregó.

El Instituto de Política Pública de California calcula que casi dos millones de indocumentados son parte de la fuerza laboral del Estado Dorado.

fuente:laopinion.com

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