Obama quiere rehabilitar a exconvictos

Durante el fin de semana, unos 6,000 reos salieron de las prisiones federales en lo que se considera la liberación masiva más grande que se haya realizado en tiempo recientes en Estados Unidos, de éstos una cuarta parte fueron entregados a las autoridades de inmigración para su deportación, el resto regresó a sus comunidades donde tendrán que sobrevivir con un récord criminal en sus espaldas.

Esta liberación temprana -que continuará en los próximos años beneficiando a unos 40,000 presos en promedio- es resultado de una decisión de la Comisión de Sentencias para reducir en un 18% las condenas a ofensores no violentos por delitos relacionados con drogas.

Pero la segunda oportunidad para estos presos no llega libre de retos. Según el Departamento de Justicia, entre  60 y 75% de los exconvictos no pueden encontrar un empleo en el primer año después de haber salido de la cárcel, lo que representa un gran impedimento para reincorporarse a la sociedad.

Este lunes el presidente Barack Obama anunció nuevas medidas para ayudar a la reintegración de expresos mediante becas para estudios y oportunidades de formación profesional en el sector de nuevas tecnologías.

“Podemos ayudar a quienes han cumplido su condena y se han ganado una segunda oportunidad para que obtengan el apoyo que necesitan y se conviertan en miembros productivos de la sociedad”, dijo Obama.

Los estudios indican que la existencia de un récord criminal reduce el interés de un empleador en el solicitante en un 50% y que cuando un afroamericano y un blanco ambos tienen récord, se inclinan por el blanco.

Medidas para evitar reincidencia

Entre las iniciativas destaca un programa de becas de 8 millones de dólares para promover la educación entre los exconvictos, así como un proyecto de formación profesional y empleo que ya han puesto en práctica 30 entidades locales del país.

Ahora los expresos podrán participar en este programa formativo de nuevas tecnologías en cinco ciudades, como New Orleans (Louisiana), Memphis (Tennessee) o Washington, donde se enseñará nuevas habilidades de desarrollo tecnológico a 200 exreos para luego ayudarles a entrar en el mercado de trabajo.

Las agencias de contratación federal retrarán la revisión de antecedentes penales cuando estén evaluando a un solicitante de empleo.

Una prioridad presidencial

La reforma del sistema criminal se ha convertido en una de las prioridades del segundo mandato de Obama, que quiere acabar con las altas tasas de encarcelamiento del país y las elevadas condenas por delitos de drogas que la Justicia impone desde que en la década de 1980 el Congreso aprobara cambios penales en este sentido.

El mandatario mencionó por primera vez su proyecto para reformar el sistema criminal en su discurso sobre el Estado de la Unión frente al Congreso en enero de 2015.

Desde entonces, Obama se ha reunido con los jefes de Policía de todo el país -el pasado martes en Chicago (Illinois)- y también ha hablado con presos durante una visita en julio a la cárcel de El Reno (este de Oklahoma) con la que se convirtió en el primer presidente en visitar una prisión federal.

“Si el revelar el récord criminal ocurre en la parte final del proceso de solicitud de empleo”, les dijo en ese entonces Obama a los presos, “ustedes tienen más posibilidad de ser contratados”.

Obama describió lo que muchos estudios han demostrado – que cuando los empleadores ven la casilla del solicitante de empleo marcada con record criminal, lo descalifican sin siquiera ver sus cualificaciones.

“Si ellos tienen la oportunidad de reunirse con ustedes, y ustedes pueden contarles su vida, lo que han hecho, tal vez tengan más posibilidades”.

Por la coca y las metanfetaminas

Después de que las guías para sentencias por posesión de cocaína cambiaron en 2007, se analizaron las repercusiones durante un estudio que duró cinco años. En este se encontró que 47.8% de los presos por consumo de cocaína que cumplieron toda su sentencia volvieron a la cárcel por el mismo delito, comparado con el 43.3% de reincidencia entre los que obtuvieron una liberación temprana.

La mitad de los presos liberados durante el fin de semana habían sido sentenciados por delitos relacionados con cocaína, 31.2% por metanfetaminas, 7.4% por heroína, 8.9% por marihuana y 2.7 con Oxycodone.

La mayoría de los presos estarán bajo supervisión, ya sea en casas de libertad condicional operadas por el Buró de Prisiones o por agentes de libertad condicional.

Los presos que reciben una liberación temprana no reingresan a la cárcel en un índice mayor que otros presos, según encontró en su investigación la comisión de sentencias.

¿Quién va a supervisar a estas personas?

El Comisionado de Policía de la Ciudad de Nueva York, Bill Bratton, dijo a CNN que el mayor problema será encontrar al personas adecuado para supervisar a los convictos federales liberados debido que la resolución de presupuesto del Congreso no permite al departamento de libertad condicional contratar a más agentes.

“¿Entonces quién va a vigilar a estas personas mientras están fuera de la prisión?”. cuestionó.

Dos tercios de los liberados irán a “halfway houses” una especie de albergues que les permiten hacer la transición entre la cárcel y la comunidad con programas de apoyo

Sin embargo, recientemente entrevista Jonathan Thompson, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Sheriff, cuestionó la habilidad de estas casas para poder absorber a tanta gente de una forma tan rápida.

También otro críticos han expresado su preocupación por un incremento en la criminalidad en las comunidades si estos exconvictos no logran encontrar vivienda permanente y un empleo legal que les ayude a no reincidir.

fuent.eldiariony.com

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