Papá también cuenta

Día de la Madre nos deshacemos en atenciones: las flores, los regalos, las invitaciones a comer. La publicidad ha hecho toda una industria de esta celebración, no cabe duda, y no escatimamos nada para mamá porque, especialmente en nuestra cultura hispana, ella tiene un gran valor y un hermoso simbolismo. Pero, ¿dónde queda papá?

Los hombres aportan a los hijos algo diferente a lo que aportan las mujeres, algo único e irremplazable. Cuando nacen los hijos papá funciona como una placenta externa que conecta a estos chicos con el mundo exterior, con seguridad, estabilidad, contención y cohesión en el proceso”, explica la psicoterapeuta Elia Valdés, experta en psicología perinatal y en el tratamiento de sobrepeso y obesidad. “Papa es importante porque  en el vínculo con él, la niña y el niño integran la masculinidad que les permitirá obtener fuerza importante para estar en la vida. La ausencia del padre en la familia lleva a los hijos a tener siempre ‘hambre de un padre’, a tener la sensación de que algo les falta”, añade Valdés.

Niños y niñas necesitan a papá

familia

Tanto papa como mama ejercen un rol muy importante en el desarrollo de los hijos, en un trabajo diferente pero que se complementa, independientemente del género de los hijos.

Al respecto, Mercedes Valdovinos, psicoterapeuta corporal desde hace más de 20 años, explica que “la madre acuna, arrulla, nutre, protege a su criatura, le acompaña en sus pequeños pasos y luego en su andar. Un pequeño recibe de la madre el mundo, pero con el padre lo explora. Del padre, el pequeño reconoce la fuerza y sus límites, la seguridad en sus pasos que posteriormente se transformarán en proyectos  de vida. Del padre la pequeña recibe la mirada de ternura y aceptación de su ser niña, y después de su  ser mujer”.

Y es que a lo largo de la historia, el rol del padre ha cambiado mucho, pero también el de la madre. Muchas mamás no han tenido la oportunidad (o la han rechazado) de compartir una vida de pareja con sus hijos para brindarles así el apoyo masculino y femenino que integra una experiencia más completa de crecimiento.

“El pequeño aprende del padre la complicidad y la certeza de las cosas y, ¿por qué no?, también la ternura que no es exclusiva de la madre. Del padre aprende la aventura y los ideales; de la madre, el refugio y la calma”, asegura Valdovinos, quien también celebra a “las madres que admiten y valoran al compañero para juntos emprender la hermosa aventura de traer un ser humano a este mundo, en el amor y la complicidad”.

¿Y si no está papá?

La terapeuta familiar Elia Valdés explica las consecuencias de una familia donde, por diversos motivos, la figura paterna se devalúa o no existe:

“Los hijos se convierten en hijos de mami, quien lo es todo. Los hijos se vuelven agresivos o sumisos y pueden tener problemas de adicción o de autoridad severos. Como se les ha quitado la fuerza para estar en la vida, su agresividad realmente esconde su miedo, su inseguridad. Tampoco pueden relacionarse sanamente con una pareja”.

Por ello es importante que reconsideremos el valor de los padres en la familia y que las mujeres, como madres, tratemos de propiciar el acercamiento de nuestros hijos con la figura paterna, en lugar de competir con ellos.

“Cuando se nulifica a papá, los hijos se sienten divididos en su amor. Una de las peores violencias sufridas por un niño es que la madre le quite al padre, porque le crea una herida de ausencia considerable”, afirma Valdés.

Debemos integrar al padre “desde la concepción hasta el crecimiento y desarrollo del niño. El hombre necesita ser parte de todo este proceso. Incluirlo es hacerlo coprotagonista en lugar de colaborador. Las mujeres necesitamos dejar atrás mitos y creencias en torno a la crianza de los hijos y no pretender apoderarnos de ellos. Debemos dar a papá el mismo lugar de prestigio que tiene mamá”.

fuente:laopinion.com

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